Propuesta de AEC Rosario para la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambios Climáticos y Defensa de la Vida

Años noventa, Consenso de Washington, destrucción del derecho laboral y trabajo digno.portada cumbre completa

 En los años noventa se produjo el Consenso de Washington, donde se establece como tienen que ser los planes de ajustes estructurales en América Latina, la obligación de pagar las deudas al sector financiero y los organismos internacionales de crédito. Esto provocó una reforma en el sistema de relaciones laborales en nuestros países, y de un importante grado de intervención estatal en el mercado de trabajo se pasó a una desregulación, que entre otras cosas, fomentó la precariedad y flexibilización de las leyes laborales, la aparición de los contratos basura, la tercerización sin ningún tipo de control, el empobrecimiento de las clases más bajas de la sociedad, la seguridad social quedó en manos de empresas privadas y muchas de las conquistas obtenidas en la primera mitad del siglo XX fueron vulneradas.
A raíz de esto, la precariedad alcanzó todos los ámbitos de la vida entre los sectores populares y se impuso, como bien lo especifica el punto 3 de este Foro, la creencia en el Dios dinero, en el Dios mercado, propiciando una exaltación del individualismo y el consumo desenfrenado de mercancías. En nuestras ciudades se instalaron grandes templos del consumo (los shoppings, grandes tiendas y mega hipermercados) en su mayoría de capitales internacionales, emparentando el Vivir Bien con la adquisición de mercaderías.
Progresivamente se esfumó aquel tiempo en que los domingos se destinaba para la familia, para su encuentro, recreación de los padres o madres trabajadoras con sus hijos. La jornada laboral se extendió también negando el descanso en las fechas patrias en que se conmemoraban las gestas históricas de cada uno de nuestros pueblos.
El impacto de la reforma laboral sobre el funcionamiento del mercado de trabajo fue enorme, la desocupación, los fenómenos de exclusión impusieron el miedo y con la complicidad de sectores del campo popular, se perdió el respeto por la dignidad de los trabajadores.

¿Cuáles son las tareas qué deben encarar las organizaciones de trabajadores en el camino del Vivir Bien?

En este contexto, creemos que es indispensable desmontar las reformas características de la flexibilización laboral y la legitimidad de las políticas neoliberales.
El Sindicato de Empleados de Comercio Rosario, llevó a cabo durante los últimos años una lucha por la recuperación del descanso dominical y los feriados patrios.
La sanción del Decreto Nº2284/91 de Desregulación Económica del Ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo, en el caso de Argentina, favoreció el proceso de concentración y predominio económico de las grandes empresas del rubro comercio y servicios. El artículo 18 de dicho Decreto, suprimía toda restricción de horarios y días de trabajo, avasallando el derecho a la protección integral del tiempo de descanso y recreación de los trabajadores y sus familias.
  En la provincia de Santa Fe, luego de numerosas actividades y movilizaciones se logró la sanción de la Ley 13441, con la cual se recuperó el derecho al descanso dominical y los feriados patrios. Para nosotros dicha conquista no sólo hay que suscribirla al ámbito gremial, sino que se enmarca en una pelea fundamental en contra de uno de los principales fundamentos de la lógica neoliberal del sistema capitalista. Tanto es así, que en Europa, más específicamente en Grecia, entre las medidas de ajuste que la Troika, el Banco Central Europeo y el FMI, le exigen al pueblo griego, está la apertura de los comercios los días domingos. Esta imposición no deviene de un capricho del sector financiero mundial, sino de la necesidad de imponer la supremacía sobre el tiempo de trabajo y del descanso de los trabajadores y su dignidad, mediante un sistema mundial basado en la esclavitud de los pueblos.
Es de vital importancia que los sindicatos se involucren en las grandes discusiones políticas de nuestra región. En ese sentido hemos impulsado a través de nuestro cuerpo de delegados, un control de precios en los comercios y hemos también desenmascarado a los grandes formadores de precios, que debido al monopolio que ejercen en la cadena de distribución de los alimentos básicos, influyen en la inflación de nuestras economías remarcando ganancias entre un doscientos y un cuatrocientos por ciento sobre los precios de costo. Es necesario que desde el Estado  y las organizaciones civiles se generen mecanismos de control y se obligue a estas grandes empresas, en su mayoría de capitales multinacionales,  a sentarse a acatar normas que no vulneren la soberanía alimentaria de los pueblos, como se advirtió muy claramente y de manera preocupante con la escasez de alimentos en Venezuela.

  No sólo es necesario controlar la remarcación en el sector alimenticio, sino también en los alquileres de las viviendas y el transporte de los trabajadores. Nuestro sindicato en su debido momento fue impulsor del boleto obrero que proponía rebajar los costos del mismo y nuestra propuesta de regular el mercado de alquileres tuvo gran repercusión en todo el país. Intervenir en las discusiones que refieren a interés esenciales en la vida de los trabajadores, tales como el techo, el acceso a la alimentación o los medios de locomoción, nos resulta indispensable que se aborden desde la perspectiva de la organización sindical.
Creemos de vital importancia también, abocarse a organizar los trabajadores de los nuevos sectores que fueron surgiendo con el avance de las nuevas tecnologías y nuevas relaciones laborales, como el sector informático y de los call centers. Ya que a través de estas tecnologías es por donde nos digitan la vida. Las nuevas costumbres y usos de estos últimos años, con la proliferación de los sistemas, programas, software, que se han vuelto un pilar fundamental de las estructuras institucionales y los hábitos de las sociedades, no pueden quedar en manos exclusivas de las patronales, debemos comprender rápidamente estos cambios y dar la pelea por la conducción de este espacio y sindicalizarlo rápidamente, superando estos desafíos.

  Estas son algunas de las particularidades de nuestra experiencia que queremos compartir con este Foro.

Sabemos que no podemos esperar el respeto a la naturaleza, de parte de quienes no respetan la dignidad de los trabajadores, por eso incitamos a continuar luchando todos los días por el Vivir Bien de nuestros pueblos hermanos.

Folleto Bolivia II