Ejemplo de perseverancia, disciplina y pasión

Cuando tenía 17 años pesaba 117 kilos.
Hoy, con 22 años de edad y con 1.82 metro de altura, la balanza le marca 81 kilos.
Iniciar así una nota periodística podría presuponer que el núcleo de la misma sería cómo perder kilos cuando su exceso produce problemas en la salud, física y mental.
Pero este no es el caso.

Se trata de un joven rosarino que a los 17 años eligió la práctica del boxeo como un camino para sacarse de encima los kilos que tenía de más.

Pero ese camino se bifurcó y mutó inmediatamente a la práctica activa de esa disciplina, a la que ama, a la que dedica todo el tiempo posible, a la que ha convertido en su “pasión”, tal como la califica.

Su nombre es Matías More, boxeador amateur que entrena en nuestra Escuela de Boxeo bajo las órdenes de Marcelo Botta, y que ha logrado en los últimos meses los títulos de Campeón Interprovincial de la Región Centro, que integran Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, además de ser Campeón Santafesino.

Paralelamente, los números de Matías demuestran a las claras que es un verdadero Campeón y que es una excepción dentro del boxeo: tiene en su haber 17 peleas, con 16 ganadas y un solo empate.

Cómo se llega a todo esto en tan poco tiempo y con solo 22 años de edad?
Seriedad, disciplina, entrenamiento a full, seguir a rajatablas las indicaciones del profe Botta y llevar adelante una vida sana, no sólo física sino mental. Además de sentir pasión por lo que hace.

“Matías -dice Botta- es un pugilista con un enorme futuro, que cuando sube al ring sabe aprovechar los errores de su rival y siempre cumpliendo las indicaciones que le damos desde nuestro rincón”.

Así transcurren los días de Matías, admirador del inolvidable Nicolino Locche, que los reparte entre el deporte y su trabajo en una de nuestras proveedurías, acompañado y apoyado siempre por su familia, a la que sitúa en un lugar destacado a la hora de definirla como “la que me da fuerzas para seguir adelante en todo lo que encaro en mi vida. Son un tremendo porcentaje en lo que estoy logrando como boxeador”. Ellos son mamá y 5 hermanos, que van desde los 5 años a los 26, “repartidos” entre varones y mujeres.

Pero este verdadero Campeón de la Vida, que hizo la secundaria no sin esfuerzo en el EEMPA “José Hernández” del barrio La Florida, también se da tiempo desde hace poco para la lectura de libros de ficción y de historia porque, dice, “me interesa aumentar mi cultura general”.

En definitiva, lo que surgió casi como “entrenar para bajar de peso”, trocó por “la pasión por este deporte que en tan poco tiempo me está dando tantas alegrías, que quiero compartir con el Sindicato que me apoya en todo y con mi entrenador, Marcelo Botta”.