El Papa calificó al domingo como un “tiempo maravilloso”

Paralelamente, criticó «la obsesión por el beneficio económico que consume la vida. La ideología de la ganancia y el consumo quieren comerse el descanso”, dijo Francisco en una homilía.

El Papa Francisco calificó al descanso, «especialmente el dominical», como «un tiempo maravilloso que podemos vivir en la familia, incluso en las dificultades».
De esta manera, el Santo Padre volvió a reivindicar al día domingo coma una jornada que debe ser dedicada al descanso, señalando además que «Dios nos enseña que festejar no es conseguir evadirse o dejarse vencer por la pereza, sino volver nuestra mirada hacia el fruto de nuestro esfuerzo con gratitud y benevolencia. También nosotros podemos mirar a nuestros hijos que crecen, el hogar que hemos construido y pensar: ¡Qué hermoso!», agregó.
«El descanso es un hermoso regalo que Dios le ha hecho a la familia humana», sentenció y pidió rezar para “que el Señor nos conceda a todos vivir el tiempo de descanso, las fiestas, la celebración del domingo, con los ojos de la fe, como un precioso regalo que ilumina nuestra vida familiar”.
Paralelamente, Francisco criticó «la obsesión por el beneficio económico que consume la vida. La ideología de la ganancia y el consumo quieren comerse el descanso, que fue reducido a una forma de gastar dinero. ¿Pero eso es por lo que trabajamos?. Desterremos esa idea de fiesta centrada en el consumo y en el desenfreno y recuperemos su valor sagrado, viéndola como un tiempo privilegiado en el que podemos encontrarnos con Dios y con el hermano», pidió el Papa.
«El mandamiento divino de cesar en nuestras tareas cotidianas nos recuerda también que el hombre, como imagen de Dios, es señor y no esclavo del trabajo», aseguró el Sumo Pontífice, a la vez que reflexionó sobre «tres facetas que marcan la vida familiar: la fiesta (descanso), el trabajo y la oración».
Fustigó también a la codicia del consumo, a la que calificó como “un mal virus, que va en detrimento de puestos de trabajo reales, que consume la vida. Dios –agregó- nos pide liberarnos de la obsesión por el beneficio económico, que ataca los ritmos humanos de la vida y niega al hombre el tiempo para lo realmente importante», destacó Francisco.